Conmemoremos 2019

Freud: el inconsciente a escena (A 80 años de su muerte)

Freud: el inconsciente
a escena (A 80 años
de su muerte)

El 21 de septiembre de 1939, a sus 83 años, llevando a cuestas una lucha de 16 años y de 34 intervenciones quirúrgicas contra un cáncer ubicado en su zona maxilar, Sigmund Freud le recuerda a su médico la promesa de ayudarlo a “abandonar decentemente el mundo”. Al día siguiente éste le aplica una pequeña dosis de morfina que en su debilitado estado le significa la muerte. Durante la noche del 23 de septiembre, la valiente y comprometida existencia de Freud toca su fin. Amante de la verdad por sobre todas las cosas, incluso a costa de su propia economía psíquica, tuvo la valentía de explorar las tinieblas del alma humana. Cual Edipo, ávido de una verdad que ponía en peligro su integridad y removía las bases morales, médicas y filosóficas de la sociedad de su época, avanza a tientas, no sin temor, en el oscuro laberinto de la psique humana. En aquel recorrido que constituyó el esfuerzo de la mitad de su vida, y que necesitó de toda la fuerza de su pasión, Freud no vaciló nunca en hacer suya alguna deducción que se le revelara como prometedora de una verdad, aunque ello le significara la pérdida de su reputación, de los logros obtenidos en el curso de su trabajo; reformulaciones de su propia teoría; la ruptura con maestros, amistades y muy queridos discípulos. En el tortuoso proceso de la genealogía del concepto del inconsciente, Freud vivió la burla, el desprestigio, el señalamiento, la soledad y el desasosiego. Por su incansable pasión y su inquebrantable insistencia en llevar hasta las últimas consecuencias un convencimiento racional, por el corte epistémico que significó su trabajo y por la instauración de un nuevo concepto de ser humano, por todo ello los invitamos a que nos acompañen en la conmemoración de la muerte de aquel hombre que nos dejó el regalo de su conquista: descubrir la condición de sujeto que a todos nos constituye, aquélla que nos revela escindidos, contradictorios, habitados también por lo peor, esa condición que nos singulariza, nos incomunica, y nos dignifica.

Santiago Piedrahíta
Daniela Cardona
Miembros del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ)

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