Conmemoremos

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Marx y nuestro tiempo: ¿obsolescencia o vigencia? (A 200 años de su natalicio)

Marx y nuestro tiempo:
¿obsolescencia o vigencia?
(A 200 años de su natalicio)
Karl Marx fue sin lugar a dudas el pensador más influyente del pasado siglo. Aunque su vida y su lucha tuvieran lugar en el siglo XIX (Marx nace en 1818 y muere en 1883), sería el XX el que lo tendría por centro de la discusión intelectual, social y política; terminaría siendo su fantasma el que recorrería toda Europa, y más.
Sus textos conocieron el dogmatismo, la reacción, la crítica, la valoración y la descalificación. Gran cantidad de movimientos sociales se inspiraron en sus ideas: luchas obreras, guerrilleras, estudiantiles, feministas, campesinas, entre otras. Escuelas de pensamiento lo sometieron a un estudio riguroso, derivando en importantes aportes para la sociología, la política, la historia, la economía y la filosofía. El entorno político tomó postura a favor o en contra de sus ideas.
Así acogió el siglo XX el pensamiento marxista, pero, ¿Qué sobrevive de Marx en el siglo XXI, en nuestro siglo?, ¿Sigue recorriendo e inquietando el mundo o se ha desvanecido su fantasma?, ¿Es vigente su crítica radical al capitalismo, su análisis sobre la acumulación de  riqueza y poder en manos de unos pocos, su denuncia de las formas del trabajo que empobrecen el espíritu humano, de unas relaciones sociales que no van más allá del interés económico? ¿Sigue siendo actual su apuesta por una sociedad que democratice las conquistas espirituales y materiales que ha alcanzado?
Con este pequeño esbozo de lo que ha sido una gran huella histórica, los invitamos a que nos acompañen en una conversación en torno a este gran pensador, en un homenaje crítico, a doscientos años de su nacimiento.

Santiago Piedrahita
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ).

Vea el vídeo de la conversación haciendo clic aquí:

Karl Marx: cuando las ideas se hacen actos (A 200 años de su natalicio)

 

Karl Marx: cuando las ideas
se hacen actos
(A 200 años de su natalicio)
En los tiempos que corren cada vez es más escaso aquel personaje en el que la gran pasión por el conocimiento y el pensamiento está entreverada con los variados desafíos que plantea la vida en lo personal y social; la sapiencia que da la espalda indiferente frente a los dramas de la existencia o el activismo que se desarma del saber y las ideas son algunas de las tantas formas en las que se esterilizan el pensamiento y la acción. Merece la pena por tanto —aunque no sea la única razón— conmemorar en los 200 años de su natalicio a un hombre como Marx, quien con su trayectoria vital testimonia la potencia de las ideas cuando están al servicio de las causas que convocan las más profundas convicciones. Una mirada que pueda remontar los escollos de la devoción o del prejuicio, que tanto daño le hacen a la concepción que se tiene del pensador alemán, permitirá una aproximación sopesada a distintos frentes en los que él encarnó, con sus actos, los imperativos derivados de su ideario. ¿Por qué consideramos a Marx un humanista? ¿Cómo se vinculan en él la teoría y la acción? ¿Qué nos dice su vida personal de las convicciones que lo animaron? ¿Cómo se vinculó en las luchas por un orden social que superara el capitalismo? Serán esas algunas de las preguntas que nos servirán para reflexionar sobre la vida y legado de Marx y cómo estos, después de 200 años, no dejan de hablarle a nuestro presente.

Para ello los invitamos a que nos acompañen en el auditorio de la Biblioteca Pública Piloto el próximo miércoles 17 de octubre.

Cordialmente:

Mateo Cañas Jaramillo.
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ).

Vea el vídeo de la conferencia haciendo clic aquí:

La historia se forja en el conflicto (A 170 años del Manifiesto Comunista)

La Historia se forja en el conflicto (A 170 años del Manifiesto Comunista)
Se dice que el Manifiesto comunista es el texto político más influyente desde la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de la Revolución Francesa; no es una exageración, pues este breve panfleto es uno de los documentos fundacionales de los variados movimientos sociales y políticos que se inspiraron en las ideas de Marx para emprender la ingente tarea de construir un orden social, económico y político que superara la explotación, la desigualdad y la antidemocracia que en el capitalismo impera. Que los resultados obtenidos por esos movimientos sean ambiguos, no obsta para mantener hoy en alto la crítica del capitalismo que plantearon los autores del Manifiesto allí donde esta se expresa con todo acierto, lucidez y vigencia; y tampoco obsta, en aras de proseguir con las tareas de transformación social, para formular preguntas que ya no pueden ser resueltas con los marcos ofrecidos por dicho texto.

Mucha agua ha corrido bajo el puente desde su publicación hace 170 años: no estamos en la infancia del capitalismo, sino en su arrogante madurez; no tenemos ante nuestros ojos ningún gran indicio que preludie una nueva “primavera de los pueblos”, sino, al contrario, una debilidad de las fuerzas sociales de oposición; y la burguesía no sólo no cayó abatida por sus propias contradicciones, sino que aparece cada vez más enseñoreada. Sin embargo, no deja de ser impresionante la actualidad que después de tantos años sigue ostentando un texto escrito a mediados del siglo XIX ¿por qué? Será el objetivo de esta nueva charla de Conmemoremos preguntarnos por la utilidad de la concepción de la historia que el Manifiesto plantea para comprender en el presente los procesos sociales, qué sentido tiene hablar hoy de luchas de clases, qué nos dice este libro del capitalismo actual y las resistencias contra él y qué asuntos ameritan replanteamientos.

Para ello nos daremos cita en el auditorio de la Biblioteca Pública Piloto el próximo miércoles 19 de septiembre a las 6:30 pm. Como siempre están cordialmente invitados.

Mateo Cañas Jaramillo. 
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ).

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¿Es el nacionalismo una virtud? (A 100 años del final de la Primera Guerra Mundial)

¿Es el nacionalismo una virtud? (A 100 años del final de la Primera Guerra Mundial)

“Se necesitan veinte años o más de paz para hacer a un hombre y bastan veinte segundos de guerra para destruirlo”.
Balduino I

Seamos precisos: lo que verdaderamente nos interesará proponer a la reflexión no es tanto el asunto del nacionalismo cuanto la significación de ese doloroso acontecimiento que este año cumple un siglo de haber llegado a su término: la Primera Guerra Mundial. Este desbordante suceso hizo de bisagra entre el siglo XIX que había despertado en la cultura occidental el optimismo de contar con formas civilizadas para tramitar los conflictos entre naciones, dejando como cosa del pasado el ejercicio de la violencia en gran escala, y el siglo XX, el siglo que más sangre humana ha vertido y más sufrimiento físico y moral ha infligido en toda nuestra historia sobre el planeta. Siglo XX, pues, que nos obliga a reconocer que somos los verdaderos bárbaros.

Después de la derrota de Napoleón en 1815 se abrirá una centuria en la que la paz, con excepciones menores, parecía un punto de no retorno. Pero en 1914 todo ese marco se desmorona cuando irrumpe la Primera Guerra Mundial y trae consigo el horror de 65 millones de movilizados, 38 millones de bajas (entre muertos, heridos y desaparecidos), inaugurando así el siglo que llega hasta nosotros, siglo en el que la brutal destrucción de la humanidad por los mismos humanos se ha naturalizado.

El nacionalismo no explica ni el origen ni la finalización de la Primera Guerra Mundial, es, simplemente, una condición secundaria entre otras más importantes. Lo que queremos es pensar, aprovechando los 100 años de su finalización, este crucial acontecimiento cuyos efectos, sepámoslo o no, tocan a la puerta de nuestros días. Queremos indagar ¿por qué se produjo esa conflagración mundial? ¿Cómo de su terminación derivaron secuelas que alimentarían, pocos años después, el nazismo y, con éste, la Segunda Guerra Mundial? ¿Es la Gran Guerra que concluye en 1918 la primera manifestación de la desesperanza y de la desesperación que signan nuestra época?

A adelantar estas indagaciones es a lo que les invitamos, esperando que, efectivamente, nos podamos ver en el auditorio de la Biblioteca Pública Piloto este miércoles 22 a las 6:30 p.m.

Cordial saludo.

Carlos Mario González
Director del Centro de Estudios Estanislao Zuleta
Profesor de la Universidad Nacional

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Lo personal es político (A 100 años del movimiento sufragista)

Lo personal es político (A 100 años del movimiento sufragista)

 

«La burguesía conservadora sigue viendo en la emancipación de la mujer un peligro que amenaza su moral y sus intereses.»
Simone de Beauvoir

En 1789, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano -una de las expresiones más logradas de la Ilustración- dejó en evidencia para las mujeres que los conceptos “Hombre” y “Ciudadano” no las vinculaba. A partir de allí, el camino por la construcción del concepto “Mujer” y “Ciudadana” cobra razón de ser: las mujeres se empiezan a juntar para defender el derecho al sufragio femenino, el acceso a la educación y la igualdad de salarios; a medida que avanza la lucha reconocen que no basta con exigir estos derechos, y que el movimiento sufragista tiene que tornarse en un movimiento intelectual, social y político por la igualdad y la libertad humana, que hoy conocemos como feminismo.
Si bien el acontecimiento que para esta conversación nos convoca corresponde a los cien años del sufragio inglés, será sólo el punto de partida, la pregunta con la que iremos a la historia para problematizarla desde una mirada feminista y marxista. No nos interesa el voto como resultado sino el voto como objeto de lucha de las mujeres articulado a un conjunto más amplio de exigencia de derechos contra los sistemas de dominación patriarcal y capitalista.
Les esperamos este miércoles 18 de julio, a las 6:30 p.m., en el auditorio Torre de la memoria, de la Biblioteca Pública Piloto.

Xiomara Meneses Cano
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta

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¿Y dónde están los intelectuales hoy? (A 50 años de mayo del 68)

¿Y dónde están los
intelectuales hoy?
(A 50 años de mayo del 68)

La figura del intelectual parece no tener ningún efecto en nuestro tiempo. Atrás parece haber quedado la presencia de aquellas voces críticas que respondían frente a las situaciones de violencia y de injusticia y que, sin pensarlo dos veces, enlazaban el dominio de las ideas al de la política, la moral, lo social y lo económico. En las jornadas francesas de Mayo del 68, asunto que nos servirá como punto de partida para reflexionar, la intelectualidad francesa en cabeza de Simone de Beauvoir, Michel Foucault y Jean-Paul Sartre, entre otros, salía a las calles convencida de la lucha estudiantil y dispuesta para jugársela por la posibilidad de un cambio estructural de la sociedad francesa de aquel entonces. Aquella situación marca la importancia del trabajo intelectual que toma partido y no se acomoda a contemplar el mundo capitalista. Sin lucha social, sin preocupaciones verdaderamente humanas, un intelectual no existe; aquellos que ahora llamamos intelectuales en nuestro país no pasan de la pobre posición de sus artículos de opinión imparcial o de su esfera de reconocimiento individual: ¿Será que estamos lejos de la formación de una intelectualidad crítica en Colombia?

Cuestionar las formas que adquiere la figura del trabajo intelectual en nuestros días y reivindicar el valor del compromiso humano de las ideas será pues uno de los asuntos centrales de nuestra conversación pública del próximo miércoles en el auditorio Torre de la memoria de la Biblioteca Pública Piloto, la cual ofrecemos con entusiasmo y a la cual esperamos que puedan asistir para crear un marco de discusión que nos ayude a seguir pensando estos asuntos.

Leandro Sánchez
Juan David Gómez
Miembros del Centro de Estudios Estanislao Zuleta

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¿Ser joven y no ser revolucionario sigue siendo una contradicción en los términos? (A 50 años de mayo del 68)

¿Ser joven y no ser revolucionario sigue siendo una contradicción en los términos? (A 50 años de mayo del 68)

La historia del marxismo es lo suficientemente amplia para que ni siquiera toda una vida de estudio pueda agotar su riqueza. El Mayo francés de 1968 es uno de los momentos más particulares de esta historia, junto a la Revolución bolchevique y la Revolución cubana, por ejemplo, traza una línea que impone nuevos retos y que altera una única melodía, al aparecer como una pieza disonante en el mundo de la Guerra Fría y del Socialismo Real. Los meses de mayo y junio de 1968 son testigos de una de las posibilidades revolucionarias más importantes del siglo XX. En medio del ocaso de las sociedades del bienestar europeas construidas después de la Segunda Guerra Mundial, algo que palpitaba en el centro de Europa mostró su rostro al mundo entero. Lo que en principio se dio sólo como una seguidilla de protestas estudiantiles se vio fortalecido por la adhesión de los trabajadores y la intelectualidad francesa. Este espíritu y sus relaciones con nuestra actualidad es el que queremos ofrecerles en la conversación pública del próximo miércoles a las 6:30 pm., en la Biblioteca Pública Piloto. Esperamos como siempre que nos puedan acompañar para establecer un diálogo provechoso entre todos.

Leandro Sánchez Marín
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta

 

La democracia en Colombia: entre la represión y la negación del conflicto (A 70 años del Bogotazo)

La democracia en Colombia: entre la represión y la negación del conflicto (A 70 años del Bogotazo)

Colombia, a diferencia de otros países latinoamericanos, al tiempo que se ha podido jactar de haber contado con una democracia estable y duradera en los últimos cien años de su historia, ha querido negar, como quien barre el polvo y lo deposita debajo del tapete, la represión continua sobre la que ha erigido sus bases. En esta extraña mezcla de democracia y represión, represión que en algunos períodos ha llegado hasta el exterminio, Colombia se ha visto obligada a mostrar dos caras: dos caras de una misma moneda que se establecen de manera diferenciada en su propio territorio, pues muchos de los habitantes de sus ciudades no podrían dar testimonio de un conflicto interno y la mayoría de los habitantes de su campo no cuentan sino con esa certeza.
Gaitán, a quien queremos hacer homenaje en esta conversación, fue testigo de esas dos caras de Colombia, pues fue al interior de las mismas instituciones democráticas de la época desde donde denunció los abusos del gobierno sobre los sectores subalternos. Y en un intento por acabar con aquellas injusticias llevó el conflicto social a unas instancias que parecían revolucionarias, pues la movilización social que logró convocar en torno suyo, que pedía una reforma política y económica del todo nuevas, desbordaba los reducidos límites de la vieja democracia. Con su asesinato, el 9 de abril de 1948, el conflicto, la protesta, la inconformidad de los sectores subalternos que se sublevaron aquel día, no pudieron volver a ser encerrados en los viejos marcos del bipartidismo; por más que a través de una oleada represiva se intentara, las condiciones objetivas habían cambiado y el país ya no podría ser el mismo.
En esta conversación, a la que los invitamos cordialmente, estaremos de cara a los hechos que se desprendieron del asesinato de Gaitán: el inicio del conflicto armado en Colombia, una guerra interna que duraría más de 50 años y de la que aún existen secuelas; un aumento en el hermetismo y la marginación política; una contrarreforma agraria mediante la recomposición violenta del campo; un período que fue expresión y agudización de las problemáticas sociales, a las que el establecimiento no les ha hecho frente sino desde la miope visión que sólo deja vislumbrar como solución la represión o la negación del conflicto.

Santiago Piedrahita 
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta

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Colombia: entre el acallamiento y el grito popular. (A 70 años del Bogotazo)

Colombia: entre el
acallamiento y el grito popular
(A 70 años del Bogotazo)

Hace 70 años, Bogotá ardió como la Roma de Nerón. Mientras sesionaba la Novena Conferencia Panamericana, donde se trazaba el derrotero de lo que sería la intervención de Estados Unidos en países latinoamericanos con el fin de combatir “la amenaza comunista”, a unas cuantas cuadras de allí, en el cruce de la avenida Jiménez con La Séptima, a la salida de su despacho, caía muerto por herida de bala, el abogado penalista y candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán. La respuesta no se hizo esperar. El asesino fue capturado y linchado. Todo un pueblo entró en cólera, su “jefe” había sido asesinado y la esperanza que representaba moría con él. La noticia corrió por todas las calles, no hubo una sola alma que no se enterase. La revuelta se hizo inminente y Bogotá fue un solo grito de dolor: las tiendas fueron saqueadas, los edificios quemados, la policía se sublevó, la gente se armó –machetes, palos, escopetas, todo servía-, la radio nacional fue tomada y la noticia llegó a todo el país. En algunas provincias, y de forma simultánea, se formaron verdaderos centros de poder popular; Colombia vivió por un momento una dualidad de poderes: deposición de alcaldes, formación de juntas revolucionarias, policías civiles.
¿Cómo entender este suceso? ¿Qué condiciones debían darse para que en un país estallara una revuelta con tintes de guerra civil y para que su detonante fuese el asesinato de un sólo hombre? ¿Qué representaba Gaitán para la Colombia de su tiempo, qué representaba para el pueblo y qué para sus enemigos? ¿Qué significa para nosotros ahora que podemos ver su figura desde la distancia que proporcionan 70 años de historia?
Estimulados por estas preguntas y por la convicción de su relevancia, realizaremos el segundo conversatorio de Conmemoremos de este año, donde las abordaremos en un intento por entender las marcas que dejaron los acontecimientos reseñados en la trayectoria de nuestro país; para ello están cordialmente invitados.Santiago Piedrahita
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta

 

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Dignidad o barbarie (A 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos)

Dignidad o barbarie
(A 70 años de la Declaración
Universal de los
Derechos Humanos)

A setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, desde el Centro de Estudios Estanislao Zuleta nos proponemos reflexionar este acontecimiento, sirviéndonos de su aniversario como excusa para indagar por asuntos de más hondo calado, porque parafraseando a Terencio, nada de lo humano nos es indiferente. Es menester pensar por qué al día de hoy siguen sin concretarse varias de las promesas que tales derechos planteaban, el hambre sigue cobrando la vida de millones de seres humanos, los feminicidios son pan de cada día y los proyectiles siguen  arrebatando las vidas de lideres sociales y campesinos, esos que luchaban precisamente por el cumplimiento de sus derechos.
Con la urgencia que nos reclama el momento histórico en el que nos encontramos, no podemos hacer la del avestruz; si pretendemos hablar seriamente de los derechos humanos no debemos esconder la cabeza mientras nos despluman por detrás. Hay que decirlo sin tapujos, en nuestro país, la barbarie se pavonea ante nuestros ojos asesinando la dignidad. La paradoja de un país como Colombia es que a los defensores de la vida se les asesina vilmente.
Pero más allá del panorama tan desalentador, también se reclama de nosotros sensatez e inteligencia. De la mano de Zuleta veremos por qué la lucha consiste en cualificar los derechos humanos como una conquista de la humanidad, no en negarlos, aunque sepamos que su mera redacción es insuficiente para esa incesante búsqueda de formas civilizatorias más dignas, justas y democráticas.
Estas y otras reflexiones serán abordadas el próximo miércoles 21 de febrero, en el primer conversatorio de Conmemoremos de este 2018, donde como siempre, esperamos contar con su valiosa compañía.Santiago Alarcón Zapata
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta

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