Conmemoremos 2017

Conmemoremos – Ciclo 2017
Grandes huellas sociales para recordar

Antonio Gramsci: Vivir significa tomar partido

Antonio Gramsci:
vivir significa tomar partido

Con el propósito de conmemorar el quinto aniversario de la Internacional Comunista en 1924, decía Antonio Gramsci que no existía mejor manera para ello que “hacer un examen de conciencia, un examen de lo poquísimo que hemos hecho y del inmenso trabajo que todavía debemos realizar, contribuyendo así a aclarar nuestra situación”. La actitud política de Gramsci que se deja entrever en estas palabras, nos exige tenerlo en cuenta a 80 años de su muerte para presentar, compartir y discutir algunas de sus ideas. El carácter de un hombre que olfateó y vivió el ascenso del fascismo europeo, que pagó con la condena de su carne en la oscuridad de la prisión y con la amputación de su ejercicio político, nos pone de cara a la posibilidad de pensarnos hoy en el marco de una sociedad desigual, injusta y destructiva que todavía impide, de diversas formas, el ejercicio pleno de la actividad política.
Tanto para nosotros como para Gramsci, la configuración del mundo capitalista es la principal imposibilidad para el surgimiento de una sociedad democrática que sirva de base y promueva el desarrollo de todas las facultades humanas. Teniendo esto en cuenta, desde el Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ), nos disponemos a conversar en torno a la figura de Antonio Gramsci y en función de los problemas que lo ocuparon a lo largo de su vida, muchos de los cuales siguen siendo problemas de nuestro tiempo.

Vea el video de la conferencia haciendo clic aquí:

El Che y Fidel: entre el mito y el estigma

El Che y Fidel: entre el
mito y el estigma

El próximo miércoles 18 de octubre nos disponemos, desde el Centro de Estudios Estanislao Zuleta, a discutir sobre la referencia de dos hombres ejemplares para nuestro tiempo. En tiempos de capitalismo nuestra actitud no puede ser otra más que el señalamiento de la injusticia y la disposición a entrar en combate frente a un mundo que privilegia a unos pocos en detrimento de la opresión de algunos muchos.
Los hombres que serán eje de nuestra conversación son Ernesto Guevara y Fidel Castro. Ambos guerrilleros, ambos dirigentes revolucionarios, pero sobre todo seres humanos con una sensibilidad excepcional. Estos dos hombres han sido objeto de las creaciones mitológicas más absurdas; desde la formulación de patologías que los relacionan con una supuesta tendencia placentera hacia la violencia, hasta la creación de sus biografías como hombres entre los lujos y el derroche. También se han construido leyendas que los retratan como héroes trágicos, como dioses, como ejemplos de humanidad perfecta, como seres de palabra y acción sagrada, etc.
Estás dos visiones, que configuran el estigma y el mito, son dañinas en la medida en que no nos permiten captar lo que hay de valioso y lo que hay de reprochable a la vez, respecto de las figuras de Guevara y Castro. Está pues planteada así la invitación para que difundan esta información entre sus cercanos y para que nos acompañen a cuestionar nuestras vidas y nuestro mundo a partir de la vida y el mundo de estos, aún palpitantes, personajes.

Vea el video de la conferencia haciendo click aquí:

¿Hoy ya no es posible aspirar a otro tipo de sociedad?

¿Hoy ya no es posible
aspirar a otro tipo
de sociedad?

En cuanto se desintegró la Unión Soviética, en diciembre de 1991, los intelectuales burgueses corrieron a empuñar sus plumas para escribir que la historia había llegado a su fin. Tal aseveración implícitamente contenía una idea: todo proyecto de transformación radical al modo de civilización capitalista quedaba abolido, y al igual que el socialismo realmente existente, los “metarrelatos” —el marxismo y el comunismo—, no serían más que recuerdos ilusos consignados en los anaqueles de las bibliotecas.
El derrumbe de la URSS, quizá el régimen político más amenazante contra el capitalismo durante el siglo XX, se convertía en la prueba reina de que el mundo no podría experimentar una subversión total a su orden establecido, pues sino lo lograron los soviéticos con el dominio militar y político que tuvieron, mucho menos sería una realidad cuando el sistema burgués quedase con el camino libre sin su principal piedra en el zapato.
En consecuencia, nuestra próxima conversación de conmemoremos el miércoles 20 de septiembre, se dirigirá a problematizar las consideraciones expuestas y así ir abordando la pregunta que nos convoca, ¿Hoy ya no es posible aspirar a otro tipo de sociedad? Teniendo como referencia a la Revolución Rusa, interrogaremos también la posición de los revolucionarios rusos ante la historia, pues ellos, aún con sus anhelos de transformar la sociedad no se libraron de una mirada esquemática sobre la historia, también ellos proyectaron un futuro, creyeron ir encaminados hacia un destino inevitable para la humanidad. Si para finales del siglo XX unos sentenciaron que la historia llegaba a su fin, otros como los bolcheviques al inicio del mismo siglo le asignaron a la historia una finalidad incuestionada, la sociedad comunista, el último eslabón de las sociedades, el puerto de llegada a donde sí o sí habríamos de llegar, idea que se propagó entre los rusos con una fe cuasi-religiosa.

Vea el video de la conversación haciendo click aquí:

El siglo XX, entre dos formas de hacer fracasar la libertad: el individualismo feroz y el colectivismo obligatorio

El siglo XX, entre dos formas
de hacer fracasar
la libertad:
el individualismo feroz
y el colectivismo obligatorio

En 1917 la historia dio un paso de grandes magnitudes. En febrero de ese año la dinastía de los Romanov y con ella la administración zarista de Rusia llegó a su fin; Rusia parecía salir de su atraso feudal y alcanzar por fin una política liberal. Con el ascenso al poder de Alexander Kerensky en junio el tránsito a la nueva sociedad parecía por fin alcanzado. Pero no fue sino hasta octubre con el derrocamiento del mismo Kerensky que la gesta política estuvo completa. En 1917 el país más grande del mundo pasó del feudalismo al socialismo.
Quien reconoce la descomunal empresa llevada a cabo por los bolcheviques es visto hoy con sospecha. A la Revolución Bolchevique la suelen presentar como una hazaña sanguinaria y como un episodio de terror en la historia de la humanidad precisamente aquellos que se llenan de nostalgia con el recuerdo de la Revolución Francesa. Que reconozcamos en la Revolución Francesa, con todo y sus abusos, un avance de la libertad, pero dudamos en hacer el mismo juicio para la Revolución Bolchevique, quizá se deba a la idea consensuada de que las conquistas de la primera gozan de toda actualidad, mientras que las de la segunda han caído en una paulatina opacidad.
Pero, si bien es cierto que el desenlace de la Revolución Bolchevique en lugar de entregar mayor libertad a la humanidad la sumió en un craso colectivismo, no es menos cierto que las ideas de libertad, fraternidad e igualdad de la Revolución Francesa siguen siendo asignatura pendiente mientras el sistema que las profese exija al mismo tiempo la competencia desbocada. Ante tal situación vale la pena preguntarnos si estamos condenados históricamente al individualismo feroz y al colectivismo obligatorio. Bajo este tema estaremos conversando Carlos Mario González, Santiago Alarcón y yo como homenaje a los 100 años de la Revolución Bolchevique. Los invitamos pues a que nos acompañen a este evento que tendrá lugar este miércoles en la Biblioteca Pública Piloto, en la Torre de la Memoria, a las 6:30 pm.

Vea el video de la conversación haciendo click aquí:

Luchar por lo común para defender nuestra individualidad

Luchar por lo común para
defender nuestra
individualidad

Nuestra individualidad es una conquista histórica de la que no estamos dispuestos a abdicar. Las reivindicaciones de los colonizados, de los negros, de las mujeres, de los homosexuales, son reivindicaciones de las diversas formas de ser de la existencia humana; la dignificación del individuo particular es la dignificación de la humanidad. En la sociedad en que vivimos, no obstante, la potencialización de lo individual como potencialización de lo general está en crisis. Se nos suele decir que la lucha por lo individual es una lucha en lo individual y para lo individual. Luchar por los propios intereses significa concentrarse exclusivamente en el sí mismo, vencer la competencia, escalar tanto como sea posible sin miramiento de los otros, en una palabra: ser egoístas. Se suele perder de vista que la defensa del egoísmo en lugar de potenciar la individualidad, la anula, pues la lucha entre egoístas no hace más que truncar sistemáticamente a los competidores. Por contradictorio que parezca, defender la individualidad sólo es posible cuando se lucha por lo común, pues sólo una sociedad que ha vencido la competencia entre sus miembros y ha instalado la igualdad material entre ellos puede apreciar el afloramiento de la más auténtica individualidad.
Una sociedad donde la igualdad económica posibilite la singularidad subjetiva era la apuesta de un pensador como Karl Marx. Nada más errado que la idea de que el comunismo marxista sería una sociedad burocratizada donde todos los bienes materiales y los talentos espirituales serian administrados con miras a que nadie fuera diferente de nadie. Para Marx es precisamente la desigualdad económica la que produce la grosera identidad entre los individuos (el dinero como común denominador del deseo); la igualdad económica en cambio sería la condición para el desarrollo de necesidades verdaderamente libres del interés material y, en este sentido, verdaderamente diferenciadoras entre los hombres.
Luchar por lo común para defender nuestra individualidad es el tema que del Centro de Estudios Estanislao Zuleta hemos elegido para homenajear los 150 años de la publicación de El Capital de Marx. Los invitamos a que nos acompañen este miércoles 19 de julio en la Biblioteca Pública Piloto a las 6:30pm.

Vea el video de la conversación haciendo click aquí:

El trabajo hoy como negación cotidiana de nuestro ser

El trabajo hoy como negación
cotidiana de nuestro ser

«Mientras permanezca trabajando, además de esforzar los órganos que trabajan, el obrero ha de aportar esa voluntad consciente del fin a que llamamos atención, atención que deberá ser tanto más reconcentrada cuanto menos atractivo sea el trabajo, por su carácter o por su ejecución, para quien lo realiza, es decir, cuanto menos disfrute de él el obrero como de un juego de sus fuerzas físicas y espirituales.»
(Capítulo V – El Capital)

Hace ciento cincuenta años el mundo veía cómo, desde las entrañas del continente europeo, se le asestaba uno de los golpes más efectivos a la ya consolidada sociedad capitalista, ese golpe del que jamás se repondrá fue un libro, publicado hace 150 años, llamado El Capital. Sino el único, por lo menos el primero que develaba con toda nitidez el funcionamiento real de una sociedad regida por el modo de producción capitalista, radiografiando su lógica interna, su inevitable proceso de explotación cada vez más creciente y despiadado sobre la naturaleza y el ser humano, todo ello para lograr una finalidad intocable: la acumulación ilimitada de riqueza.
El CEEZ homenajeará este año, tanto a dicho libro como a su creador, Karl Marx, referente conceptual de Estanislao Zuleta y de nuestro Centro de Estudios. Pero no es la conmemoración de la fecha como un acto protocolario para estar en sintonía con aniversarios históricos, pues como lo podrán evidenciar quienes nos acompañen el próximo 21 de junio, tanto Carlos Mario González como Daniela Cardona y Juan David Gómez, hablarán y expondrán en su conversación lo que es el fruto de la formación intelectual que en el seno de nuestra organización emprendemos, abordando en esta ocasión uno de los asuntos cruciales en El Capital de Marx: el problema del trabajo en el sistema capitalista, y cómo dicho sistema mediante el trabajo explota a los trabajadores asalariados -esos que la única propiedad que tienen es su fuerza de trabajo- y les expropia cotidianamente los sentidos que les permitirían expandir su existencia más allá del automatismo al que se someten en el diario vivir.
En tal conversación no haremos más que exponer el homenaje que le hacemos cada ocho días a un texto como El Capital cuando en los seminarios del CEEZ lo volvemos objeto de estudio y reflexión sistemática, y no de simples evocaciones simpáticas.

Vea el video de la conferencia haciendo click aquí:

Las crisis de la fe: de su Reforma a su refutación

Las crisis de la fe: de su
Reforma a su refutación

Decir que el hombre es un ser esencialmente en falta es señalar la crisis como condición estructural suya. Valga decir: lo humano se configura en virtud de la crisis y no a pesar de ella. Si el arte y la filosofía han sido genuinos intentos de lo humano para palear esta su condición estructural, no lo ha sido menos la fe. A la fe la atraviesa y habita la crisis. No pretendo negar con esto la existencia de personas que se han mantenido seguras de su fe, afirmo más bien que la fe, en tanto respuesta a una falta, necesita de la falta para existir; en este sentido la postura de aquellos religiosos convencidos, lejos de disipar la condición crítica del hombre, la afirman. La religión cristiana particularmente ha sido consciente de esta condición crítica de la fe, de allí las innumerables reformas en su historia, siendo el hecho conocido como La Reforma el más trascendental. Conscientes de que pensar la fe es pensar la condición humana, en el Centro de Estudios Estanislao Zuleta rendimos un homenaje crítico a esta gesta encabezada por Martin Lutero hace 500 años. Un homenaje que trata de reconocer las grandezas y las miserias que este acontecimiento ha producido en la historia, con la intención última de reivindicar el humanismo que grandes figuras del siglo XIX defendieron. Los invitamos pues a que nos acompañen en este homenaje donde estaremos conversando, junto con Vincent Restrepo y Carlos Mario González, sobre esta relación entre crisis y fe y amablemente les solicito que propaguen esta invitación a sus conocidos.

Vea el video de la conversación haciendo click aquí:

La deuda de los maestros con sus maestros: El caso de Estanislao Zuleta y Toño Restrepo

La deuda de los maestros
con sus maestros:
El caso de Estanislao Zuleta y
Toño Restrepo
Está de moda rechazar a los maestros, negar su función referencial, alimentar la idea de ser hijo de si mismo y suponer que el conocimiento resulta del mero intercambio de opiniones. Quienes asumimos la enseñanza de Toño Restrepo y de Estanislao Zuleta pensamos muy distinto, pues éstos, herederos a su vez de pensadores como Platón y Nietzsche, reivindican que sólo se puede acceder a un saber fundamentado cuando hay una búsqueda que sabe partir del reconocimiento de que no se sabe, motivo por el cual se apresta a saber. Todo saber espontáneo e inmediato es una ilusión y una resistencia contra la producción de la verdad racional. Herederos creativos de su maestro Nietzsche, Toño y Zuleta nos permitirán conversar sobre asuntos decisivos que ellos supieron elaborar en su relación con el autor de Zaratustra, tales como qué es un maestro, cuáles son las condiciones de posibilidad para que el pensar se dé y qué lugar y función guardan para el ser humano los ámbitos de la historia y la política. Maestros ante su maestro, Toño y Estanislao nos ayudarán a entender en qué consiste aprender con humildad de otros para saber con sapiencia quién es uno mismo. A un diálogo sobre esto, como homenaje, además, a Toño Restrepo en sus 15 años de fallecimiento, es a lo que cordialmente les invito, al tiempo que les agradeceré si propagan entre vuestros conocidos esta invitación.

Vea el video de la conversación haciendo click aquí:

La universidad como fábrica de uniformidad, ignorancia y docilidad

La universidad como fábrica
de uniformidad, ignorancia y docilidad
Ninguna institución más reverenciada en nuestra época que la universitaria; se dice de ella que es la base del desarrollo de la sociedad, que es el lugar que provee el avance cultural, que es el recurso social para que el individuo “sea alguien en la vida”, en fin, que en ella se centra la esperanza de un futuro mejor para todos. Es, pues, la universidad, una institución idealizada como ninguna en nuestra época.
Es esa idea la que queremos interrogar y objetar para mostrar que tras la imagen de “bien para todos”, la universidad opera como un dispositivo que forma a sus individuos ―al margen de su especialización, y en gran medida debido a esto― en una notoria ignorancia, una empobrecedora uniformidad y una lamentable docilidad, todo lo cual le permite reducir el saber a una simple función informativa y operativa, anulando toda la dimensión crítica de éste.
Conmemorando a Luis Antonio Restrepo en los 15 años de su fallecimiento, apoyándonos en el legado de su pensamiento y en el de su amigo Estanislao Zuleta, el próximo miércoles, a las seis y media de la tarde, en la Biblioteca Pública Piloto, tres miembros del CEEZ, Daniela Cardona, Juan David Gómez y Carlos Mario González, estaremos conversando de cara a los asistentes, y con participación de éstos en la última media hora, sobre el tema “La universidad como fábrica de uniformidad, ignorancia y docilidad“. La invitación, pues, es para que nos acompañen en este encuentro de la reflexión, la crítica y la conversación.

Vea el video de la conversación haciendo click aquí:

 

 

El peso de nuestro pasado en lo que somos

El peso de nuestro pasado
en lo que somos

«La historia ese diálogo perpetuo entre el presente y el pasado»
Lucien Febvre

Es un lugar común decir que somos seres históricos, valga decir, que los seres humanos estamos hechos en la materia del tiempo y por tanto, signados por la finitud.

La conferencia que ofreceré bajo el título “El peso de nuestro pasado en lo que somos”, pretende reflexionar sobre la fundamental necesidad de hacer del pasado colectivo un territorio significado que, por ende, nos ayude a entender por qué somos lo que somos y no otra cosa, y nos permita reconocer con cuáles fuerzas e ideales contamos para aventurarnos a inventar el futuro.
No está de más recordar que esta conferencia inaugura un evento nuevo del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ) que, con el formato de una conversación libre de tres personas, miembros del mismo CEEZ, de cara al público, abordará los terceros miércoles de cada mes una serie de grandes acontecimientos históricos de especial aniversario en el 2017 y de indiscutible importancia en nuestro propio destino como sociedad. Contamos, pues, con vuestra compañía y con vuestra amabilidad para ayudarnos a difundir entre amigos y conocidos esta invitación.

Vea el video de la conferencia haciendo click aquí:

footer test