Colombia: entre el acallamiento y el grito popular. (A 70 años del Bogotazo)

Colombia: entre el
acallamiento y el grito popular
(A 70 años del Bogotazo)

Hace 70 años, Bogotá ardió como la Roma de Nerón. Mientras sesionaba la Novena Conferencia Panamericana, donde se trazaba el derrotero de lo que sería la intervención de Estados Unidos en países latinoamericanos con el fin de combatir “la amenaza comunista”, a unas cuantas cuadras de allí, en el cruce de la avenida Jiménez con La Séptima, a la salida de su despacho, caía muerto por herida de bala, el abogado penalista y candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán. La respuesta no se hizo esperar. El asesino fue capturado y linchado. Todo un pueblo entró en cólera, su “jefe” había sido asesinado y la esperanza que representaba moría con él. La noticia corrió por todas las calles, no hubo una sola alma que no se enterase. La revuelta se hizo inminente y Bogotá fue un solo grito de dolor: las tiendas fueron saqueadas, los edificios quemados, la policía se sublevó, la gente se armó –machetes, palos, escopetas, todo servía-, la radio nacional fue tomada y la noticia llegó a todo el país. En algunas provincias, y de forma simultánea, se formaron verdaderos centros de poder popular; Colombia vivió por un momento una dualidad de poderes: deposición de alcaldes, formación de juntas revolucionarias, policías civiles.
¿Cómo entender este suceso? ¿Qué condiciones debían darse para que en un país estallara una revuelta con tintes de guerra civil y para que su detonante fuese el asesinato de un sólo hombre? ¿Qué representaba Gaitán para la Colombia de su tiempo, qué representaba para el pueblo y qué para sus enemigos? ¿Qué significa para nosotros ahora que podemos ver su figura desde la distancia que proporcionan 70 años de historia?
Estimulados por estas preguntas y por la convicción de su relevancia, realizaremos el segundo conversatorio de Conmemoremos de este año, donde las abordaremos en un intento por entender las marcas que dejaron los acontecimientos reseñados en la trayectoria de nuestro país; para ello están cordialmente invitados.Santiago Piedrahita
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta

 

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