Ciencias Naturales y Ciencias Sociales: ¿dos destinos irreconciliables del conocimiento? (A propósito del texto Ciencias Naturales y Ciencias Sociales de Estanislao Zuleta)

Ciencias Naturales y
Ciencias Sociales:
¿dos destinos irreconciliables
del conocimiento?
(A propósito del texto
Ciencias Naturales y
Ciencias Sociales
de Estanislao Zuleta)

En nuestro tiempo se presentan, como alguna vez dijo Charles Percy Snow, dos culturas intelectuales que se recelan, incluso que se desprecian mutuamente: la de las ciencias formales y naturales, por un lado, y la de las ciencias sociales y humanas, de otro. Físicos, matemáticos, biólogos, etc. que ignoran, si es que no desprecian abiertamente, todo lo que verse sobre el ser humano; humanistas que desconocen olímpicamente todo lo que tenga que ver con las ciencias mal llamadas “duras”. Saber lo más del campo propio y ser un completo analfabeta en lo otro, es una actitud que abre un abismo de incomprensión mutua y, lo peor, de desvaloración de lo que la “otra” cultura encarna. Aún hay más: cada una de las mencionadas culturas se toma como superior y asume como si fuera cosa baladí lo que hace su par. Esta amputación promovida por la educación familiar y ratificada por la escolar, y, sobre todo, por la académica, esta formación conducente a la constitución de un sabio-bárbaro, ¿es ya irreversible?, ¿saber de lo humano autoriza a ser un ignorante en el conocimiento cruzado por las matemáticas?, ¿saber de lo matemático y lo natural exime de entender lo humano y lo social, cual si esto fuera accesorio? En esta conferencia trataré de examinar las causas, las falacias y las consecuencias que han propiciado esta lamentable ignorancia-sabia o esta sabiduría-ignorante que hoy nos caracteriza afectando negativante nuestra experiencia vital; pero también trataré de desvirtuar la pretendida superioridad que cada una de las dos culturas cree poseer frente a la otra, al igual que apoyándome en los conceptos de deseo y pasión esbozaré cuál sería el camino formativo que permitiría superar esta mutilación ontológica y lograr aquella persona que testimoniaba Terencio cuando afirmaba “nada de lo humano me es ajeno”, en otras palabras, y a la manera de una crítica al modelo de civilización que nos gobierna, señalaré desde la teoría del sujeto del deseo la posibilidad de constitución de un ser humano que en vez de excluir una de las culturas sabría integrarlas a ambas en su ser y en su vida. Les invito, pues, a que compartamos esta reflexión que tendrá en Estanislao Zuleta uno de sus referentes teóricos.

Carlos Mario González R.
Codirector del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ)
Profesor de la Universidad Nacional

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