La verdad propia, eso de lo que menos queremos saber (Dostoievski leído por Zuleta)

La verdad propia, eso de lo que menos queremos saber (Dostoievski leído por Zuleta)

Al leer el título de esta conferencia, “La verdad propia, eso de lo que menos queremos saber”, alguien podría pensar que, bueno, no queremos saber de esa verdad íntima y última de sí, pero debemos tratar de lograrla. Entonces la conferencia tendría un simple sentido moralista: la verdad propia es lo que deberíamos alcanzar y con ello garantizaríamos una vida más auténtica y dotada de mejores posibilidades y realizaciones. Pero Dostoievski (al igual que Kafka, que Molière, que Freud, que otros) viene a quebrar la fácil ilusión: el ser humano no soporta la verdad toda, ni la propia ni la ajena, ni decirla ni oírla, de la misma manera que no puede con la verdad toda del Mundo. Darle la espalda a la verdad propia condena al ser humano a la inautenticidad que lo convierte en una gota de agua en el océano de la masa; mirar la verdad de frente es sumirnos en el caos y en lo insoportable.

Dostoievski nos dice que en materia humana 2+2=4 no es cierto, que con relación a la vida nos enferma la ignorancia total, pero también la lucidez plena, que con respecto a ella sólo podemos aspirar a medio-decir la verdad. El gran escritor ruso, quien nos espetó a la cara que en cada uno de nosotros habita un criminal, un parricida, un agresor, un traidor, etc., nos advierte que para que estos monstruos no salgan a la superficie y se nos tiren al cuello, estamos obligados a hacer teatro, a ser comediantes que representamos un papel que no es lo que somos en lo último de nuestra verdad. Para soportarnos y para soportar al otro necesitamos no sólo algo de inteligencia sino, también, algo de tontería, algo de conocimiento y algo de ignorancia. No querer saber nuestra verdad nos arroja al infierno que es el mundo actual, querer saberla toda no nos abre las puertas de ningún paraíso por venir. Estar condenados a medio-decir la verdad es lo que explica por qué la vida humana no es objeto para la ciencia y, menos que menos, para la técnica, que sólo es asunto para esos dominios del pensar que son el arte, la filosofía y el psicoanálisis, entre otros…, aunque arte, filosofía, psicoanálisis y los demás pueden servir también para blindarnos contra la verdad y ponernos a distancia de ella.

Pero dejemos el desarrollo y sustentación de lo que acabo de afirmar para la conferencia que ofreceré, a nombre del CEEZ, este martes 14 de agosto, a las 6:30 p.m., en la Biblioteca Pública Piloto.

Carlos Mario González
Director del Centro de Estudios Estanislao Zuleta
Profesor de la Universidad Nacional