El arte como re-creación de nuestra humanidad. (A propósito del texto Arte y Filosofía de Estanislao Zuleta)

El arte como re-creación
de nuestra humanidad
(A propósito del texto Arte y
Filosofía
de Estanislao Zuleta)

Una insólita situación caracteriza a las sociedades occidentales de nuestra época, incluyendo, obviamente, a la colombiana: nunca como hoy la vida de cada cual y la del conjunto fue más compleja, contradictoria, abierta, incierta, esperanzadora, descorazonadora, generadora de posibilidades, suscitadora de frustraciones, en fin, nunca como en los días que corren el ser humano deambuló por la cornisa de la angustia que le traen las preguntas que, oscura o lúcidamente, formula en torno a su identidad y su destino, a sus vínculos afectivos, a los lazos de poder en que se inscribe, al sentido de su cotidianidad, al valor de su existencia, a su inexorable finitud, pero, y aquí radica lo insólito, esta desconcertada humanidad deja de lado, en general, los dos recursos por excelencia de que dispone para encarar sus dramáticos interrogantes: el arte y la filosofía. Nunca, como en nuestro tiempo, fueron más necesarios el arte y la filosofía, nunca fueron más menospreciados.

En Colombia tuvimos —sin apreciarlo aún en su verdadero valor— un pensador que aplicó su vida, su inteligencia y su amplio conocimiento al esfuerzo por propagar el valor del arte y de la filosofía en tanto herramientas decisivas para cuestionar las formas y los sentidos, los valores y las concepciones que rigen la vida social y la personal, en aras de realizar para éstas sus mejores posibilidades y de superar lo que las restringe e inhibe, en síntesis, un intelectual que reivindicó a lo largo de toda su vida el arte y la filosofía como imprescindibles potencias re-creadoras de la humana existencia, en sus dimensiones personal y colectiva, y quien lo hizo, siguiendo la enseñanza de los grandes maestros, como potencias que deberían ser un bien de todos para actuar a favor de un mejor destino y no restringidas a minorías que las elitizan y las esterilizan al volverlas simples ejercicios contemplativos y meros dispositivos de distinción personal. Ese pensador fue Estanislao Zuleta. Recuperar las enseñanzas suyas a este respecto, es proseguir el esfuerzo por destinar el arte y la filosofía a la ciudad, al ciudadano de a pie, a todos, en la perspectiva de que esos saberes operen como crítica de la cultura que constituimos y como fuerzas fundamentales para la transformación de ésta, valga decir, como potencias re-creadoras de nuestra humanidad.

La conferencia intentará explicar el lugar que tienen y el papel que juegan en el ser humano estas dos maravillas tan despreciadas actualmente; los temas de la belleza, la verdad y la perpetuación en la gran obra de arte; algunas de las más relevantes interpretaciones de la filosofía sobre el arte; las concepciones que sobre él forjaron Freud y Marx; y, por último, la conjugación de lo apolíneo y lo dionisíaco, según la mirada de Nietzsche, en la génesis de la obra de arte. Ojalá podamos encontrarnos aquel día y compartir esta reflexión.

                   
Carlos Mario González R.
Codirector del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ)
Profesor de la Universidad Nacional
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No se nace mujer, se llega a serlo (A 70 años de la publicación de El Segundo Sexo)

No se nace mujer, se llega
a serlo (A 70 años de la
publicación de
El Segundo Sexo)
El segundo sexo es un libro que Simone de Beauvoir escribe cuando se halla en la plenitud de sus fuerzas, cuando se encuentra «en la mitad del camino de su vida», y siente el deseo de escribir sobre sí misma. La primera pregunta que se hace: ¿qué ha significado para ella el hecho de ser mujer?, la aparta de su propósito. Descubre que, a diferencia de lo que ha sucedido con la mayoría de las mujeres que la rodean, ser mujer es un hecho que ha tenido poca o nula importancia en su existencia. Simone se interesa tanto por esas mujeres y por la condición femenina en la que ellas han quedado «atrapadas», que decide abandonar su proyecto de escritura personal, y se apasiona hasta tal punto que escribe a una velocidad vertiginosa las 900 páginas que componen El segundo sexo.
Pero mucho más importante es señalar el lugar sobresaliente que tiene El segundo sexo en la apasionante historia del feminismo, que suma su voz a la lucha que las mujeres habían emprendido ya desde el siglo XVII con Olympe de Gouges y a los reclamos de derechos sociales y civiles que exigieron las sufragistas en las primeras décadas del siglo XX. Pero además de sumar su voz a la denuncia de la desigualdad social, económica, política y existencial de la mujer, lo que se propone Simone de Beauvoir en su obra es mucho más ambicioso: analizar el edificio ideológico que sostiene la jerarquía entre hombres y mujeres y proponer un horizonte de libertad humana. Para explicarlo acude a todos los saberes que pueden aportar elementos de entendimiento; vemos entonces a la escritora hacer un recorrido por la biología, la antropología, la historia, la filosofía, la literatura, en aras de comprender por qué la mujer ha ocupado el lugar de lo Otro absoluto, de lo excluido de la posibilidad de trascendencia.
Nos proponemos conmemorar los 70 años de la publicación de El segundo sexo, siguiendo los pasos de Simone de Beauvoir a través de algunas de las preguntas que guiaron su reflexión: ¿el destino de cada ser humano está determinado por su biología?, ¿cómo se llega a ser mujer?, ¿cómo entender la masculinidad y la feminidad?, ¿por qué es necesario el binarismo para el modo de producción capitalista?, y por último, ¿cómo leer las expresiones de transgresión a ese binarismo? Los esperamos, pues, el día 18 de septiembre a las 6:30 p.m. en el auditorio Torre de la Memoria, en la Biblioteca Pública Piloto.
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Alejandra Salazar
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ)
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El valor del no saber, del error y de la crítica en la configuración de un ser pensante (A propósito del texto Lógica y crítica de Estanislao Zuleta)

El valor de no saber, del error
y de la crítica en la configura-
ción de un ser pensante.
(A propósito del texto Lógica y
crítica de Estanislao Zuleta)
¿Qué opinaríamos de un hombre que tuviera el atributo de ser muy veloz y que ante el ataque de un animal de rapiña, fuerte pero pesado en sus movimientos, en lugar de desplegar la velocidad de sus piernas, caminara cansinamente como si no le importara el mal que le acecha? Seguramente no dudaríamos en juzgar que es incomprensible y desatinado el proceder de tal hombre. Bien, en consecuencia, ¿qué diremos del ser humano que contando con el recurso del conocimiento y del pensamiento, a más de la fuerza de su deseo, para encarar los agobios de su existencia y para abrir nuevas posiblidades para ésta, optara, mejor, por darle la espalda a dichas tres potencias suyas, prefiriendo forjar su destino desarmado de ellas? Voy a decirlo de forma directa: si el ser humano es la única criatura viva a la que le es dada la posibilidad de conocer y pensar, al tiempo que sólo él puede precisar qué es lo que de verdad desea, para apostar su destino en función de esta precisión, ¿por qué, entonces, ese ser humano no gusta de conocer, abandona el pensar y prefiere gastarse la vida sin saber qué es lo que desea?, ¿cuáles son los obstáculos para conocer, pensar y desear que, en la mayoría de los casos, hacen retroceder a los seres humanos? Acometer estas preguntas es el reto que quiero asumir en la conferencia a la que les estoy invitando, reto que quiero plantearme referenciando juiciosamente  a Estanislao Zuleta en su importante libro Lógica y crítica y, a través de éste, convocar pensadores del calibre de Platón, Aristóteles, Freud y Nietzsche, retomando los aportes de éstos a propósito de la verdad, la ignorancia, el deseo, el amor y la muerte, bagaje con el que, finalmente, quisiera mostrar que las prácticas y concepciones establecidas en el mundo escolar que tenemos, y en particular en el universitario, son un atentado contra el desarrollo intelectual y la realización de la capacidad de los jóvenes como pensadores, efecto negativo que se produce al no contar con su deseo, al no darle lugar y no trabajar con  la ignorancia, al satanizar el error y al abolir el ejercicio de la crítica.
                   
Carlos Mario González R.
Codirector del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ)
Profesor de la Universidad Nacional
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La gesta definitiva para una independencia parcial. (A 200 años de la Campaña Libertadora)

La gesta definitiva para una
independencia parcial
(A 200 años de la
Campaña Libertadora)

Hechos aislados y nebulosos, ha llegado otra conmemoración. Colegios, universidades, auditorios, programas televisivos o radiales, exposiciones artísticas, conciertos, muestras teatrales… Nadie puede excluirse de la indiscutible importancia contenida en aquel fundamental paso al que atribuímos el origen de nuestra nación: La independencia.

Un florero y una discusión primero, luego una serie de batallas; y de repente, como si apareciera ante el público un as que todo el tiempo había estado oculto bajo la manga, un territorio soberano, autónomo y libre abre sus ojos como nación. Tal es el contenido del corillo equívoco que escuchamos una y otra vez;  tal es el alcance del mito fundacional que nos enseñaron desde pequeños y que solemos repetir hasta hoy. El orgullo y la nostalgia producidos por el recuerdo de las hazañas de los héroes de la nación izan las banderas de las casas en las que el himno oficial siempre se escuchó despreocupadamente… Una trampa inadvertida se esconde tras la euforia de esta celebración. Hemos aniquilado nuestra historia con símbolos y nombres recubiertos de relatos inconclusos, con acontecimientos de los cuales se hace eco mediante palabras inconexas, hechos insignificantes o cuentos viejos que en nada se vinculan con nuestra realidad.

Situados aquí, es preciso emprender la difícil tarea de rescatar nuestra historia de esa agónica marginación a la que se ha visto obligada. Sacarla de esos lugares comunes llenos de falsedades, de nombres de próceres celestiales, de objetos descontextualizados, de silencios alarmantes. Es preciso hacer de nuestra Independencia un objeto de reflexión, preguntarnos por esa cuota de pasado que pervive en lo que somos hoy. Nuestra historia, la historia del surgimiento de la República de Colombia, muere en su potencial subversivo, toda vez que afianzamos con nuestro desconocimiento su esterilización. Con en este evento queremos transitar junto a ustedes por esos fangosos pasajes que componen nuestros primeros intentos de emancipación, queremos invitarlos a explorar junto a nosotros el proceso que dio origen a nuestro país y en qué medida las aspiraciones de libertad que animaron las batallas de hace doscientos años aún reclaman esfuerzos colectivos para una realización más profunda y satisfactoria. Sean todos cordialmente invitados a Conmemoremos, un espacio donde el pasado y el presente se juntan mediante el diálogo y la reflexión.

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Sarah Quintero
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ)

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Cuadernos del CEEZ – Número 5

 

«Si en la balanza de la vida la razón no equilibrase nuestra sensualidad, el ardor y la bajeza de nuestros instintos nos llevarían a extremos aberrantes. Mas la razón enfría impulsos violentos, apetitos carnales, pasiones sin freno. Por eso, lo que tú llamas amor, a mí no me parece más que un brote o un vástago»
—Shakespeare

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Número 5

En el pensamiento y en la obra de Estanislao Zuleta fue central la preocupación por pensar tanto la vida individual como la colectiva: ¿qué sentidos tiene pensar el amor, los celos, el trabajo?, ¿para qué hacer de los saberes herramientas del pensamiento? Respondamos con las palabras del mismo Zuleta cuando le preguntaban por la finalidad de la lectura: «Uno no lee para saber más; uno lee para pensar mejor, guardando la esperanza de que si piensa mejor, quizás, y sólo quizás, podrá vivir mejor personal y colectivamente».
En esta publicación el lector encontrará un poema y dos relatos cortos con los que apelamos al poder sensibilizador de la literatura para continuar el propósito reflexivo y crítico que anima estos Cuadernos. Igualmente incluimos tres ensayos que buscan explorar problemáticas como la del amor desde una mirada no totalizadora e idealizadora de él, sino desde una que lo asume como un sentimiento claroscuro al ocasionar indefectiblemente en el amante dichas y dolores; en la misma línea, la oscuridad del amor que son los celos: dolor que se desata en el sujeto amoroso ante la aparición de un tercero que amenaza con desplazarlo de su lugar privilegiado; y, por último, las singularidades del trabajo en nuestra sociedad más los efectos que éste produce en el ser humano, con un enfoque esencialmente crítico.

 

Comentario crítico al texto Elementos de epistemología de Jacques Alain Miller

Miller plantea que la teoría del conocimiento y las relaciones que tienen los sujetos con el conocimiento han estado atravesadas por un ideal: el ideal de la complementariedad. Este paradigma se puede rastrear en pensadores como Aristóteles, quien consideraba que cada objeto de la naturaleza estaba ordenado con un fin específico. Todo lo que existe, existe para algo, todo tiende hacia un fin, hay una causa final inmanente a cada objeto. Por ejemplo, para Aristóteles los esclavos existen porque los instrumentos no pueden cumplir por sí mismos su cometido, «si las lanzaderas tejieran solas y los plectros tocaran la cítara, los constructores no necesitarían ayudantes ni los amos esclavos»1. En consecuencia, hay una obra común cuando uno manda y otro obedece, hay amistad recíproca entre el amo y el esclavo. La misma lógica lo lleva a pensar que, así como los esclavos son necesarios y armonizan con su amo, la mujer existe por naturaleza para complementar al hombre. Si la mujer tiene un útero está por tanto destinada a la maternidad: siendo madre es como ella se realiza. El espacio privado le pertenece, así como al hombre le pertenece el espacio público en tanto su función es realizar a la razón. La sexualidad tiene como finalidad la reproducción, en tanto que los órganos sexuales se complementan. Pero más que eso, este ideal de la complementariedad se extiende también al vínculo amoroso. El amante considera que su amado suple su falta fundamental, que ha encontrado el objeto que le complemente; pero, lo cierto, y no tardará en comprobarlo, es que no hay objeto que llene de dicha al sujeto, porque aquellos que aparecen en su camino son ecos de ese objeto primigenio perdido para siempre.
Ahora, para Miller la ciencia es la que quiebra el paradigma que suponía una armonía entre el sujeto que conoce y el objeto conocido y que había guiado las relaciones con el conocimiento. Esto llevó a Lacan a formular la tesis de que «la mujer no existe», es decir, no existe un objeto que pueda ser develado a cabalidad por un sujeto conocedor. Ahora el objeto se presenta como algo parcialmente inasible. La ciencia entonces permite al sujeto ser consciente de que existe un lado oscuro de la luna que jamás conocerá, y aún más, que desconoce lo que ni siquiera sospecha que existe. Es este el advenimiento de lo real para el ser humano. Mejor dicho está en palabras del poeta Carlos Framb: «Más de setenta veces siete dimensiones tiene el Cosmos: otras tantas perspectivas que me impiden ver mis ojos, otros ámbitos que ni alcanzo a imaginar que no imagino, otros seres que no sé que no sabré. Tanto espacio exorbitante de indecible y fabuloso acontecer, tanta incierta realidad donde se invierten acaso nuestras leyes, donde el efecto precede a la esperada causa y acaba de volver quien no partió… Tanto mundo por siempre virgen a la huella, a la mirada, aún a la imaginación; tanto mundo en que no he sido nunca, ni seré»2.
El enfoque científico impone entonces una desexualización del abordaje del mundo. La ciencia se construye cuando se desprende del sentido imaginario que se le asignaba a todo y vacía de sentido los fenómenos. Miller cita un ejemplo extraordinario que quiero repetir: sólo cuando desaparece la construcción imaginaria a la que estaban asociados los astros es cuando puede formularse un modelo elíptico del universo. Kepler consideraba que el círculo, y no la elipse, era la forma perfecta y, en consecuencia, el universo debía configurarse de esa manera; pero los datos y las observaciones que hacía no se correspondían con la imagen que se había hecho de él. En efecto, el universo se organiza con base a leyes, con base a una red articulada de significantes, que la ciencia intenta conocer, pero que no son en absoluto la expresión de Dios. El universo ya no es la creación de un gran Otro divino.
Con todo, la ciencia no es tan atea como se cree porque supone que hay un saber en lo real. «De tal modo aviene el ruiseñor su cuerpo a la precisa densidad del aire, que el más leve movimiento suyo es perfecta acrobacia y tenue danza»3, dice el poeta. Pero, ¿cómo ha sabido el ruiseñor esa danza? Ese enigma pone a Dios en el horizonte de la ciencia.: alguien o algo ha trazado con precisión esas leyes que son el objeto de estudio de la ciencia, algo o alguien es origen de esa trama inacabable. Ahora, si en ese sentido, para la ciencia Dios es expresión de un orden simbólico, como respuesta a los enigmas del mundo es expresión de lo imaginario: si donde falta la palabra en el sujeto, viene el síntoma; se podría decir, quizás abusando de los conceptos, que el mito es el síntoma de las limitaciones del conocimiento, en tanto es una construcción imaginaria que nace de la imposibilidad de llegar a una explicación causal de ciertos fenómenos. Por ejemplo, como la ciencia no puede preguntarse por la génesis del lenguaje y de las lenguas, en plural —aunque sería mejor decir que puede preguntarse, pero no puede responderse—, el mito de la Torre de Babel fue una respuesta de lo imaginario a ese gran misterio. Ahora, ¿qué relaciones se pueden establecer entre un saber como el psicoanálisis y los postulados científicos? El psicoanálisis busca dar un orden explicativo y demostrativo a fenómenos que se respondían desde la metafísica. No obstante, así como la ciencia no puede deshacerse por completo de la idea de Dios, el sujeto tampoco puede hacerlo, en la medida en que hay en él una dimensión psíquica, el inconsciente, que lo determina en función del ordenamiento singular de unos significantes. Por otro lado, la labor del analista se asemeja a la del científico, en tanto que ambos deben vaciar el significante de los significados ya dados. Sólo desde esta posición, el analista puede ayudar al analizante a iniciar ese camino de vaciamiento de los sentidos que le habían acompañado y a la construcción de unos nuevos. El Cosmos tiene un orden que puede conocerse dentro de ciertos límites, y que, sin embargo, no es expresión del sentido habitualmente dado: los significantes que emite el Cosmos no son las palabras de Dios. Los significantes que va dejando el sujeto a medida que avanza su discurso hablan, pero no para decir lo usual.

Alejandra Salazar
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ)

 


1 Aristóteles, Política (Madrid: Editorial Gredos, 1998), 55.

2 Carlos Framb, “Neverlands”, en Un día en el paraíso (Medellín: Editorial Pi, 2007), 61.

3 Ibid, “Pequeño laberinto armónico”, 21.

 

La Revolución francesa y sus insistentes ideales: libertad, igualdad y fraternidad (A 230 años de la Revolución francesa)

La Revolución francesa y sus
insistentes ideales:  libertad,
igualdad y fraternidad
(A 230 años de la Revolución
francesa)

En la obra póstuma e inconclusa del gran historiador francés Marc Bloch, Apología para la historia o el oficio de historiador, éste intenta responder a la, sólo en apariencia, sencilla pregunta: ¿para qué sirve la historia? Bloch, con una irónica sinceridad, empieza su indagación reconociendo que, en primera instancia, la historia sirve para gozar. Un elemento tan evidente no podría ser refutado, por lo menos lo es para aquellos a los que nos apasiona la historia, incluso para los que no la tenemos por oficio. Pero si es obvia la sensación de satisfacción menos evidente es su origen, ¿de dónde proviene el goce estético que proporciona la historia? El historiador francés señalará que aquél procede, precisamente, del particular objeto de esta disciplina, a saber: «el espectáculo de las actividades humanas», que «más que ningún otro está hecho para seducir la imaginación de los hombres. Sobre todo cuando, gracias a su alejamiento en el tiempo o en el espacio, su despliegue se atavía con las sutiles seducciones de lo extraño».

Y es que la historia le permite al ser humano —único ente capaz de salir de sí— hacer uso de su sensibilidad para reconocerse en lo más extraño, en las variadas y diversas formas que la humanidad puede darse; le permite hacerse a unos ojos para la otredad que constituyen, por ejemplo, los hombres y las mujeres de la Revolución francesa, esos otros con los que se puede identificar en sus luchas, en sus sufrimientos, en sus deseos y en sus entusiasmos. El lector de la historia se “transforma” así en las mujeres de los barrios y los arrabales de París, marchando a Versalles en medio de la lluvia y el barro para exigir pan a su rey; se “convierte” en los obreros que tomaron La Bastilla poniendo el pecho a las balas que caían desde sus almenadas torres; hace eco de Bailly anunciando a viva voz al emisario del rey que “la nación reunida en asamblea no puede recibir órdenes”; se “torna” Roberspierre frente a la guillotina contemplando el final de su vida y el de la República por la que tanto luchó. Pero de aquella primera atracción sobre nuestra sensibilidad, también brota una satisfacción para nuestra inteligencia, pues esa otredad que se nos presenta como lo más lejano, sin embargo nos constituye; aquél que va a la historia descubre sus deudas, se reconoce pisando huellas, descubre que su vida es menos individual de lo que cree, la reconoce transpersonal, social, histórica; aquel que se sumerge en los ideales de la Revolución francesa descubre la razones que inclinan su corazón a la izquierda, el origen de su ímpetu por defender la libertad, se le devela por qué le es insoportable la desigualdad, y por qué enarbola que existan lazos de solidaridad entre los seres humanos.

Con el ánimo de compartir con ustedes la sensibilidad y la inteligencia que nos promete la evocación de la Revolución francesa les invitamos a que nos acompañen el próximo miércoles 17 de julio a conmemorar aquel hecho histórico que cumple 230 años; conmemoración que hará énfasis en las ideas que fundaron aquel proyecto político que tenía por ideales la libertad, la igualdad y la fraternidad.

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Santiago Piedrahíta
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ)

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Cancelación de dos conferencias de Diálogos en la ciudad

Medellín,  junio 26 del 2019

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COMUNICADO
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A los ciudadanos y las ciudadanas de Medellín
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El profesor Carlos Mario González, conferenciante del proyecto de formación ciudadana Diálogos en la ciudad, tuvo un inesperado y significativo quebranto de salud, que lo ha obligado a estar hospitalizado y a ser sometido a una intervención quirúrgica que lo tendrá en convalecencia por un período aproximado de dos meses. Todo ello impone cancelar las conferencias de los martes 2 de julio y 6 de agosto. El evento reanudará sus actividades en el mes de septiembre con las siguientes conferencias:
  • El valor de no saber, del error y de la crítica en la configuración de un ser pensante (A propósito del texto Lógica y Crítica de Estanislao Zuleta)
  • El arte como (re)creación de nuestra humanidad (A propósito del texto Arte y Filosofía de Estanislao Zuleta)
  • La novela, indagación de los enigmas que nos atraviesan (A propósito del texto Thomas Mann, la montaña mágica y la llanura prosaica de Estanislao Zuleta)
Les estaremos informando la reprogramación de las fechas de este evento de ciudad.
El lanzamiento del séptimo número de los Cuadernos del CEEZ para la Reflexión y la Crítica, programado también para el martes 2 de julio, se hará el miércoles 17 de julio en el marco del evento Conmemoremos.
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Muchas gracias por su atención,
Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ)

Borges, el memorioso (A 120 años del natalicio de Jorge Luis Borges)

Borges, el memorioso
(A 120 años del natalicio
de Jorge Luis Borges)
Que otros se jacten de lo que han escrito, a mi me enorgullece lo que he leído
Jorge Luis Borges
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Conmemorar a Jorge Luis Borges es, por decir lo menos, vérselas frente a un hombre que buscó en la literatura la posibilidad de navegar a través de los misterios del mundo. Fue ensayista, cuentista, poeta, filósofo y siempre perplejo, aventurero de las letras y de los múltiples lugares y tiempos que el ser humano ha habitado y por los que ha dejado su huella. De niño recibe la biblioteca de su padre y el deseo de éste de ser escritor, dos asuntos que fueron fundamentales para su actividad literaria, pues la potencia de un Borges lector, uno que busca maestros y sabe ser aprendiz, se refleja en un Borges escritor, que maravillará al mundo con su literatura sobre hombres que no envejecen ni mueren, laberintos sin puertas ni muros y libros infinitos. Varios temas le acuciaron a lo largo de su vida con singular insistencia: la memoria, la muerte, la eternidad, el destino; todos ellos, bajo su pluma, se convierten en preguntas y en caminos posibles del pensamiento para aquel lector o lectora que se aproxima a él: ¿qué sería del ser humano si pudiera recordarlo todo?, ¿qué hace con su vida sabiendo ese final inapelable de la muerte?, ¿existe un destino que cumple sin falla alguna o acaso es artífice del mismo?
Les invitamos, entonces, a que sean nuestra compañía este miércoles 19 de junio, a las 6:30 pm., en la Torre de la Memoria de la Biblioteca Pública Piloto, para que conversemos sobre el escritor argentino Jorge Luis Borges.
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Vincent Restrepo
Miembro del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ)

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Marx, pensador del individuo. (A propósito del texto Ensayos sobre Marx de Estanislao Zuleta)

Marx, pensador del individuo
(A propósito del texto
Ensayos sobre Marx
de Estanislao Zuleta)
Supongamos que el ser humano es ser humano y que su relación con el mundo es una relación humana. Entonces el amor sólo puede intercambiarse por amor, la confianza por la confianza, etcétera. (…) si quieres influir en otras personas debes ser una persona que estimule e impulse realmente a otros seres humanos. Cada una de tus relaciones con el ser humano y con la naturaleza debe ser una expresión específica, correspondiente al objeto de tu voluntad, de tu verdadera vida individual. Si amas sin evocar el amor como respuesta, es decir, si no eres capaz, mediante la manifestación de ti mismo como ser humano amante, de convertirte en persona amada, tu amor es impotente y una desgracia
Karl Marx
El contenido de esta conferencia es simple de enunciar: resaltaré a Marx como un defensor radical del individuo y de la dicha para éste de vivir centrado en la realización de la plenitud de sus posibilidades humanas. Contra la malhadada imagen de Marx como promotor de colectivismos en detrimento del individuo, más aún, de totalitarismos desconocedores y devaluadores de la condición personal, mostraré que, por el contrario, su fervor revolucionario anticapitalista nace y se sostiene en su irrestricta convicción de que las formas materiales de la sociedad burguesa han de superarse, simple y llanamente para crear condiciones de posibilidad que propicien que cada ser humano pueda desplegar la complejidad de su ser, afirmando así el goce de vivir su efímera existencia. Sin forzar las cosas, trataré de mostrar que Marx comparte el mismo ámbito espiritual de Freud y de Nietzsche (razón por la que tenderé nexos entre Marx y el psicoanálisis, de un lado, y Marx y el pensador de la transvaloración de todos los valores, de otro lado): que sólo somos en relación con otros, pero que ésta es una aventura que se termina dirimiendo en la escala del destino individual. La riqueza efectiva de una sociedad se mide en la riqueza espiritual conquistada por sus individuos, afirmación por la que se decanta Marx, tal como se infiere de las palabras suyas que cité al comienzo de esta invitación, las que son refrendadas por estas otras también provenientes de su pluma: “(…) en lugar de la riqueza y la pobreza de la economía política, tenemos al hombre rico como plenitud de la necesidad humana. El ser humano verdaderamente rico es aquel que necesita un complejo de manifestaciones humanas de la vida y cuya propia autorrealización existe como necesidad interna (…) El dominio del ser objetivo en mí, la expresión sensible de mi actividad vital, es la pasión que aquí se convierte en la actividad de mi ser”. Ojalá nos podamos encontrar en la Piloto para que reflexionemos sobre este Marx usualmente velado en la imagen que se suele transmitir de él.
                   
Carlos Mario González R.
Codirector del Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ)
Profesor de la Universidad Nacional

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